jueves, octubre 30, 2008

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Así me tienes, pendiente de tus manías, debajo de tus sonrisas... Soy como la lampara de aladino frótame y surgiré del vacío... Tómame entre tus manos y desliza tus suaves labios por mi cuerpo. Tómame y bebe el dulce néctar que guardo dentro. Espero mientras tanto colgando de donde nacen mis ganas...


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lunes, junio 18, 2007

AS ADAM EARLY IN THE MORNING






Walt Whitman (1819–1892)


As Adam, early in the morning,

Walking forth from the bower, refresh’d with sleep;

Behold me where I pass—hear my voice—approach,

Touch me—touch the palm of your hand to my Body as I pass;

Be not afraid of my Body.

martes, junio 05, 2007

DE NOCHE JUSTO ANTES DE LOS BOSQUES





Estabas doblando la esquina cuando te vi, llueve, no le sienta a uno muy bien esto de que se te mojen el pelo y la ropa, pero de todos modos me atreví, y ahora que estamos aquí, ahora que no quiero mirarme, tendría que secarme, volver a bajar para arreglarme - por lo menos el pelo para no ponerme enfermo -, pero bajé hace un rato, a ver si podía arreglarme, lo malo es que abajo están los gilipollas, apalancados: mientras te secas el pelo, se quedan todos juntos, sin moverse, no paran de mirarte a tus espaldas, y volví a subir - tan sólo el tiempo de mear - con la ropa mojada, seguiré así, hasta llegar a una habitación: en cuanto estemos instalados en algún sitio, me lo quitaré todo, por eso busco una habitación, porque en mi casa, imposible, no puedo volver - pero no para toda la noche -, por eso, cuando doblabas la esquina, allí, cuando te vi, me puse a correr, pensaba: nada más fácil de encontrar que una habitación para una noche, para un rato, si uno lo desea de verdad, si te atreves a pedirlo, a pesar de la ropa y del pelo mojados, a pesar de la lluvia que te deja indefenso si te miras en un espejo - pero, incluso cuando no quieres hacerlo, resulta difícil no mirarte en un espejo, con tantos como hay por aquí, en los cafés, en los hoteles, hay que darles la espalda, como ahora que estamos aquí, aquí te miran a ti, yo les doy la espalda, siempre, incluso en casa, y sin embargo todo está lleno de espejos, como por todas partes en este lugar, incluso en los hoteles cien mil espejos te miran, hay que andarse con cuidado con ellos - porque vivo en un hotel casi desde siempre, digo: en una casa por costumbre, pero estoy hablando de un hotel, excepto esta noche, esta noche no puede ser, pero aparte de eso, esa es mi casa, y cuando me meto en la habitación de un hotel, es una costumbre tan antigua, en cinco minutos me monto una casa de verdad, con muy pocas cosas, pero es como si hubiera vivido ahí siempre, se convierte en mi habitación, la de toda la vida, la habitación en la que vivo, con mis manías, tapados todos los espejos y alguna cosa más, hasta tal punto que, si a alguien se le metiera en la cabeza ponerme a vivir de pronto en una habitación de una casa, si me dieran un piso, arreglado, como los pisos donde hay familias, haría de él, nada más entrar, una habitación de hotel, sólo con vivir allí, automáticamente - que me den algo parecido a una pequeña cabaña, como en los cuentos, en lo más hondo de un bosque, con vigas gruesas, una chimenea grande, grandes mueles nunca vistos, cien mil años de antigüedad, nada más entrar, con muy pocas cosas y en nada de tiempo, te la dejo igual que una habitación de hotel, ahí me siento como en casa, coloco todos los muebles amontonados delante de la chimenea, disimulo las vigas, cambio el sabor de todo lo que haya, tiro todo aquello que no ha existido nunca, en ninguna parte, como no sea en los cuentos, los olores especiales, el olor a familia, y las piedras viejas, y las maderas negras y viejas, y los cien mil años de antigüedad que se carcajean de todo, que hacen que te sientas extranjero, con ellos nunca te sientes por fin en casa, lo tiro todo, la antigüedad también, porque yo soy así, no me gusta lo que te recuerda que eres extranjero, a pesar de todo, lo soy un poco, supongo que se nota, no soy del todo de por aquí - la cosa quedó clara, por lo menos, con los gilipollas de abajo amontonados a mi espalda, después de mear, cuando me lavaba el pijo - uno acaba por pensar que los franceses son todos igual de gilipollas, sin imaginación, porque no han visto nunca a nadie lavarse el pijo, mientras que para nosotros, es una antigua costumbre, mi padre me la enseñó, nosotros siempre lo hemos hecho, yo sigo haciéndolo después de mear, y cuando me lavaba, hace un rato, como siempre, en el lavabo de abajo, mientras sentía detrás de mí a todos los gilipollas ahí, apalancados, hice como que no entendía nada, totalmente extranjero, como que no entendía nada del francés que hablaban esos gilipollas, y les oía mientras me lavaba: - ¿qué estará haciendo el extranjero este? - da de beber a su pijo - ¿qué dice usted, que da de beber a su pijo? como si no entendiera nada de lo que decían y, mira, yo, sigo tranquilamente, dándole de beber, para que esos gilipollas de franceses se pregunten, todos amontonados detrás mío: ¿cómo puede beber un pijo, y en particular, cómo puede llegar a tener sed? luego, cuando terminé, como si fuera un extranjero y no hubiera entendido nada de lo que decían, eso me resulta fácil, no soy del todo de por aquí, seguro que se nota, esos gilipollas de franceses, sin imaginación, no se equivocaron, y a pesar de todo eso, salí corriendo, detrás de ti, en cuanto te vi doblar la esquina, a pesar de todos los gilipollas que hay en la calle, en los cafés, en los sótanos de los cafés, aquí, en todas partes, a pesar de la lluvia y la ropa mojada, corrí, no sólo por lo de la habitación, no sólo para pasar un rato en una habitación, salí corriendo, corrí, corrí, para que esta vez, después de doblar la esquina, no me encuentre en una calle vacía de ti, para no encontrar sólo la lluvia, la lluvia, la lluvia, para encontrarte esta vez, a ti, detrás de la esquina, y atreverme a gritar: ¡compañero!, atreverme a dirigirte la palabra: compañero, dame fuego, no te va a costar nada, compañero, qué asco de lluvia, qué asco de viento, qué mierda de esquina, no resulta agradable dar vueltas por aquí esta noche, pero no tengo tabaco, no es para fumar por lo que te decía: tienes fuego, compañero, era, compañero, para decirte: vaya mierda de barrio, vaya mierda de costumbre esta de dar vueltas por aquí (¡una forma como otra cualquiera de abordar a la gente!) y tú también andas dando vueltas, con la ropa completamente mojada, expuesto a coger cualquier enfermedad, ni siquiera fumo, no te va a costar nada el haberte parado, ni fuego, ni un solo cigarrillo, compañero, ni dinero (¡para que luego te marches!, tan colgado no estoy, esta noche), y de todos modos, tengo con qué pagar un café, te invito, compañero, mejor que dar vueltas en medio de esta luz delirante, y para que no te cueste nada, el haberte abordado así - tal vez sea una forma un poco extraña de abordar a la gente, pero al fin y al cabo no les cuesta nada (no estoy hablando de una habitación, compañero, de una habitación para pasar la noche, porque entonces incluso los tíos más legales se cierran en banda, ¿para que luego te marches!, no hablaremos de la habitación, compañero), pero tengo algo que decirte - ven, vámonos, si nos quedamos aquí nos pondremos enfermos, seguro - sin dinero, sin trabajo, esto no contribuye a mejorar las cosas (la verdad es que no ando buscando trabajo, ni tampoco dinero, en el fondo, de verdad, no se trata de eso) es que tengo una idea, primero, tengo que decirte, a ti, a todos lo que, como tú y como yo, vamos dando tumbos por esta ciudad increíble, sin dinero (pero vamos a tomar un café, compañero, te invito, no voy a decir ahora lo contrario de lo que dije antes), porque, a primera vista, ¿no es el dinero lo que, ni a ti ni a mí, nos atornilla al suelo! mira, yo tengo una idea, compañero, para aquéllos, como tú y como yo, que no tienen dinero, ni trabajo - en el fondo, ya no busco nada de eso - es que en el trabajo, la gente como nosotros, de fuera, con los bolsillos vacíos, no contamos para nada, no tenemos peso alguno, el más leve soplo de aire se nos llevaría por delante, no podrían obligarnos a permanecer en un andamio, a menos que nos ataran: una ráfaga de aire, y despegamos, ligeros -, en cuanto a lo de trabajar en una fábrica, yo, ¡ni pensarlo!, me resulta difícil explicártelo, a mí mismo me resulta difícil comprender las cosas sin confundir nada, pero, mira, mi idea, es como - no es una religión, ni una tontería de esas, algo que se podría contar de cualquier manera sin que nada cambie, no tienen nada que ver con la política, mucho menos con un partido ni nada parecido, o como los sindicatos, que lo saben todo, que lo han visto todo, que nada se les escapa, mira, mi idea, en todo ese lío, no tiene cabida, no, no tiene nada que ver, mi idea, no se trata de eso, para nada, tranquilo, compañero: es para defendernos, sólo para defendernos, porque es eso lo que nos hace falta, defendernos, ¿no?, tal vez pienses: a mí no, aun así, te digo: claro que he sido yo el que te ha abordado esta noche, y soy yo el que parece que necesita una habitación para esta noche (no, compañero, no te he dicho que necesitara una habitación), he sido yo el que te ha pedido: compañero, dame fuego, pero no creas, no siempre el que toma la iniciativa es el más débil, enseguida me di cuenta de que tú no debías de ser muy fuerte, al verte desde allí, dando vueltas, completamente mojado, de verdad que no parecías muy fuerte, mientras que yo, a pesar de todo, aún tengo recursos, y reconozco a aquellos que no son fuertes, los reconozco de un vistazo, aunque sólo sea por esa forma de andar, nerviosa, como la tuya, la espalda nerviosa, y la manera en que movéis los hombros, tenéis algo en la forma de andar, a mí no dais el pego, en la cara, también, compuesta de pequeños rasgos, no es que estén estropeados ni nada parecido, pero ¿si es puro nervio!, como tú: algo que apenas se nota, pero que a mí no me engaña, incluso cuando van por ahí en plan de exhibición, como hacen los chulos, pero son un manojo de nervios, gamberros con aire desenvuelto, pero salidos directamente de su madre, con todo el pecho así, en plan de exhibición, bajo la lluvia, como si la cosa no fuera con ellos, pero yo me doy cuenta enseguida de que están nerviosos, no pueden disimularlo, - porque todo eso no es más que puro nervio, viene derecho de la madre, y a su madre, los gamberros no pueden dejarla plantada, por mucho que hagan - en cuanto a mí, se trata más bien de la sangre, la osamenta y los músculos, todo lo que procede del padre, a mí los nervios no me fastidian nunca, porque mi padre era al revés, un tipo corpulento, uno de esos que no se ponen nerviosos de tanto pesar, que aguantan todo lo que les echen, un hombre hecho de huesos, de músculos, un hombre de sangre, le podían haber llamado: el ejecutor, y a mí también podrían llamarme: el ejecutor, y por eso, la política, y los partidos, y los sindicatos estos que hay ahora, y la policía, y el ejército, todos políticos, no es eso lo que quiero, todo eso, lo tengo demasiado liado en la cabeza, y con la cabeza, te encierran en una fábrica, y yo, eso de meterme en una fábrica, ¿ni pensarlo!, de todos modos, siempre terminan por encerrarte en una fábrica, mientras que mi idea consiste en esto: un sindicato a escala internacional - eso de la escala internacional es muy importante, ya te lo explicaré luego, a mí mismo, me resulta difícil comprenderlo todo), - pero nada de política, sólo defensa, mira, yo estoy hecho para la defensa, en eso, me meteré a fondo, seré el que ejecuta, en mi sindicato internacional para la defensa de los gamberros endebles, salidos directamente de la madre, con apariencia de chulos, puro manojo de nervios, que andan por ahí en plan de exhibición, dando vueltas, solos, en plena noche, expuestos a coger cualquier enfermedad, y entonces me doy cuenta de lo poco que sirven las madres como las vuestras, mira, de qué te ha servido tu madre: te da un sistema nervioso, y luego te suelta, en cualquier esquina, bajo esta mierda de lluvia, endeble, confiado, porque también me he dado cuenta de que no desconfías de nadie, pequeño y nervioso como eres, no desconfías de nadie, pero no vayas a pensar que los cabrones no andan por ahí, que se han olvidado de ti, yo sé que están aquí mismo, en torno nuestro, y hace un rato, yo mismo he tenido un encontronazo con ellos, por poco me cogen, de confiado que estaba, como tú, mira, ahora los veo por todas partes, están ahí, los muy cabrones, nos obligan a llevar esta vida: yo creía que eran invisibles, que estaban escondidos ahí arriba, por encima de los jefes, de los ministros, por encima de todo, con jetas de matones, de violadores, de rapaces, jetas que no son jetas de verdad como la tuya o la mía, sin nombre: el clan de los estafadores, de los sádicos, de los viciosos impunes, fríos, calculadores, técnicos, el pequeño clan de los cabrones técnicos, los que deciden: a la fábrica y ¡a callar! (y yo, eso de la fábrica, ¿ni pensarlo!), la fábrica, joder (y si me da la gana de joder, ¿qué pasa?), la fábrica, joder, así se llevan el gato al agua, ese hatajo de cabrones que deciden por nosotros, desde arriba, organizados, calculadores, técnicos a escala internacional...



Bernard- Marie Koltés





De noche justo antes de los bosques, 1977 (Traducción: José María Marco, Pre-Textos 112)

BERNARD-MARIE KOLTÉS (1948-1989)




Dramaturgo francés, quizás el más importante del siglo XX, que se caracterizó por su espíritu rebelde y trasgresor. Su mirada refleja las voces de los desposeidos, de los subalternos, de los bajos mundos. Poeta de las miradas perdidas, de los desencuentros amorosos, de los hombres que buscan el amor incansablemente sin lograr alcanzarlo. Su sensibilidad trasgrede las fronteras de lo políticamente correcto y ahonda lúdica y prodigiosamente en los significados intersubjetivos que hilvanan la cotidianidad de aquellos que habitan el mundo en un constante viaje sin retorno, exiliados del establishment posmoderno. Su mirada dota a sus persnojes y a los ambíentes de sus obras de una nostalgia intergeneracional, interracial e interclase y es precisamente el análisis de dichas contradiciones la sustancia de sus tramas. A continuación un extracto de una entrevista hecha a Koltés por Moises Pérez Coterillo:
"No es que yo quiera ignorar la afectividad; sino que la afectividad también existe en el comercio. Nunca me gustaron las historias de amor. Casi no dicen nada. No creo en la relación amorosa en sí misma, eso es una invención de los románticos... Cuando se quiere contar una historia más precisa hay que buscar otros caminos. Creo que el *deal es un medio sublime"... La bondad absoluta no existe, si acaso habría que buscarla en los monjes o en los ascetas, quizá ellos son los únicos que han encontrado una respuesta a la vida, por eso son los verdaderos marginados... En realidad las relaciones que establecen los seres humanos entre sí son cínicas aunqe teñidas de afectividad. Eso es lo que complica todo y al mismo tiempo proporciona argumentos que permitirían seguir escribiendo durante toda la vida. Lo verdaderamente interesante es captar la variación que existe entre cinismo y afectividad, entender cual es el juego de proporciones. No hay nada más cínico que las películas sentimentales; yo prefiero el cinismo manifiesto."

Bernard-Marie Koltés
*deal: "el "deal" es el término que se describe en la primera página de "En la soledad de los campos de algodón" como una transación comercial realizada en base a valores prohibidos o estrictamente controlados; un trato que se cierra en lugares neutros, indefinidos y no pensados para este fin entre proveedores y clientes, mediante un entendimiento tácito o un código de signos convenidos o un diálogo de doble sentido - con el fin de evitar la traición o la estafa - a cualquier hora del día o de la noche, independientemente de los horarios reglamentarios de los establecimientos homologados, pero sobre todo durante sus horas de cierre". Moisés Pérez Coterillo

lunes, junio 04, 2007

CHIHUAHUA

Toca el turno al grandioso y bello estado de Chihuahua. Tierra de mi padre y mis antepasados...










JOSÉ VICENTE ANAYA (Villa Coronado, Chihuahua -1947)


Muestra de poesía infrarrealista


Los recuerdos no son de la esperanza, Mirella

Pero cómo no amarte

si andabas por ahí

felina jaguar,

como si la ciudad fuera la selva,

cambiando de dirección al viento...

Cuando te escribí estos versos

era la época de volver a la Rayuela de Cortázar y

las amigas ensayaban a ser la Maga

escuchando a Vivaldi

en un disco rayado...

O esperaban

la reencarnación de Trotsky

en algún compañero

para hacer el amor con el gran viejo

sin cráneo destrozado...

Nada podía ser cierto:

Chocábamos con paredes desaparecidas

y

nadie llegaba a nadie

ni fornicando cien veces: la moda

era el sexo desparramado y

tuvimos muchas Simonas de Beauvoir y

Sartres de caricatura

para justificar la ignorancia

de navegar perimidas con la Historia:

Yo te amé tanto

que tuve que ocultarme

estrenando un Platón a la medida:

poeta en el destiempo:

Practicando la imagen

de poeta ramplón

o

del hermoso Albatros

en quien todos se ensañan...

Tú hablaste de amar a otro hombre y

yo me callé como caído en pozo

silenciando los poemas

con que debí enamorarte.

Luego, advenimos

en la prolongación del mismo tiempo,

cada quien

cotejando su diferencia por su lado,

haciendo viajes a la distancia de la vida:

Algunos amigos murieron

reventados por el odio

de los asesinos cotidianos. Otros

afirmaron la realidad del Apócalipsis

con un balazo en la nuca, y así,

suicidas,

con la belleza del instante profundo

nos mientan la madre...

Tú hablaste de amar a otro hombre.

Yo transcurrí enredándome la lengua;

quedé atrapado,

en los hospitales psiquiátricos

de cada esquina,

huyendo de los

m i c r o n e u r o c i r u j a n o s

que hicieron declaraciones a la prensa

reclamando mi cuerpo.

Los amigos muertos me negaron la muerte.

Quedé atrapado.Amándote aún

como te lo digo ahora. Atrapado

entre el amor que no me das y

te declaro.

HÉCTOR AVELLÁN (poeta nicaragüense)



Encontre estos hermosos y sencillos versos, cargados de cotidianidad y juventud, cargados de bruma y desasosiego... Son de un joven poeta y homosexual nicaragüense nacido en 1973 que de alguna manera reflejan las dudas e incertidumbres de la juventud contemporánea..

Recomendaciones prácticas para prevenir accidentes

Esquive miradas y encuentros.
No doble en esquinas.
Váyase por la calle menos transitada.
Cancele citas, aún sea en el último minuto.
Descuelgue el teléfono y
pida que borren su nombre del Directorio.
No crea ese cuento de la primera vista.
Evite grupos y conferenciasdonde se aborda el tema.
No lo trate en poesía,está agotado.
No esté a solas con otra persona
y a nadie vea por más de 30 segundos.
Manténgase alejado,
fuera del alcance,
de niñas y niños.
Tome en cuenta que
no hay valores absolutos en la vida.
Que no importa si un día cae
convertido en soledad.
El amor,
mientras no existe,
es eterno.

A la gente sola, Dios mata

Hombre de 23 años,
mestizo, de 135 lbs. aproximadamente,
[a dieta por disposiciones del Banco Mundial]
desea conocer personade cualquier edad, sexo,
raza y
nacionalidad.
Para relación amorosa
a prudente distancia.
Escribir a hectoravellan@hotmail.com
No incluir foto,
ni metáfora.

Las preguntas que me abofetean la inquietud

En cada espejo
yace un doble.
Octavio Paz

Me preguntosi en otro lugar
o en otra época existís,
si alguna vez fuimos
pasajeros de un mismo bus
y uno de los dos no siguió el rumbo
o si uno repite los pasos del otro por la ciudad de Managua.
Me pregunto
si te ves en las vitrinas
y si tus ojos tampoco llegan
a la mercancía,
si le temés a la arena
que gota a gota cae en el reloj,
si te gustan los parques por las noches
y si en tus palabras
hay lagunas.
Me pregunto
si te preguntás
si en otro lugar
o en otra época existo.

viernes, junio 01, 2007

WHAT THE FUCKING SOLITUDE!!!







I´M TIRED SO TIRED... SINCE YOUR STUPID GLANCE HAS COME OUT OF MY DICK

I´M TIRED SO TIRED... DUE TO THE FUCKING WILLING OF PLEASURE

I´M TIRED SO TIRED... SO MY HAND IS HURTING ME

SO MY WHITE BRIEFS ARE GETTING WET


NEXT TIME I´LL JERK OFF WITH MY LEFT HAND!!!

miércoles, mayo 30, 2007

MARIO


Mario revisa sus cuentas... Las cuentas de la vida. Camina sin rumbo fijo bajo la lluvia azul, él es así, siempre lo ha sido. Su carita hermosa de mejillas rosadas está triste, triste y no sabe porqué, no quiere saberlo. La lluvia ha borrado sus lágrimas y su corazón casi dejó de latir. Grita en silencio para no ensordecer la tormenta, porque ni mil tormentas bastarían para acallar su rabia, su angustia, su miedo, sus ganas de amar y dejarse amar. Tiembla pero no de frío, tiembla porque sus manos no encuentran la piel que anhele caricias, porque sus ojitos tiernos no saben a donde mirar, tienen miedo, mucho miedo, miedo de naufragar en miradas huecas y ausentes, vacías e indiferentes. Mario tiene tanto amor que el pecho se le abre a cada suspiro, amor que se vuelve, que se queda quieto. Sus ganas inertes desgarran su cuerpo, porque no encuentran, porque no buscan, porque no habitan en otro reflejo. Mario busca en los charcos azules puertas mágicas que lo lleven a otros reinos y a cada paso aprieta los labios, cierra los ojos y frunce el ceño, para dejarse caer aunque duela. Al abrir los ojos se da cuenta que no cayó, que no había puerta, y aprieta los puños llenos de rabia para golpear el agua, que no cesa, que escondió las llaves de otros reinos. Sigue caminando bajo la lluvía azul, sin rumbo fijo, bordando hilos de plata tras su paso y es por eso que cuando la gente lo mira, escuchan cascabeles delirando canciones de amores perdidos.

martes, mayo 29, 2007

DE REGRESO PARA UNA ENTRAÑABLE AMIGA

Porque nuestra piel es mucho más que un órgano aislado,
es la presencia de un territorio inagotable,
campo de batalla donde nacen flores,
refugio de memorias, placeres, miedos,
angustias, alegrías, saberes y derrotas..
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Nuestra piel respira, cabalga, sobre la interacción constante
de un deseo inacabado.
Somos el último suspiro de un alma emprendedora
y el primer aliento de una vida naciente.
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Navegamos por la vida respirando húmedas caricias,
buscando en superficies escondidas
la parte de aquel
que nos otorga vida ...

COMIENZO

Desciendo por la espiral de tus ganas y aterrizo en tu ombligo para beber la dulce humedad de ese nido. Recorro tu piel sin tapujos, sin contratiempos, sin prisa... Me deslizo sobre el sudor de tu impaciente arrebato, restregando mi piel con la tuya. Quiero aprenderlo todo de ti y nunca olvidar los olores de tu cuerpo. Sobre ti, contigo, en ti, alzo tus brazos para lamer despacio y sigilosamente la suave tierra de tus axilas para después soplar sobre ellas y regalarte el contraste del calor de mi boca y el frio aliento. Beso tus labios y en ellos muero para renacer con el aire fresco de tu aliento entrecortado. Te miro despacio y me clavo en tus ojos brindandote la mirada más tierna. Sonríes y desdibujo tu gesto con mis labios, los dos entendemos que es momento de morir amando, pero no en aquella muerte doliente que todo enluta, sino en aquella que otorga vida, si, porque nuestro abrazo será eterno por un instante y nuestros besos callan las palabras que nos fundan. Cada beso es la agonía de un adiós que no llega, que no quiere ser visto, que no se anhela. Y en ese fuerte abrazo sentimos la hinchazón de nuestras entrepiernas que no aguantan, que no respiran, que estallan y nos cobijan mientras clavamos las uñas en nuestras espaldas para no rendirnos, para no irnos, para anquilosarnos a un deseo que no se olvida. Y cuando los demás creen que todo termina, para nosotros es el comienzo de una nueva vida.

OLVIDE QUE PODÍA OLVIDAR

Olvidé que podía olvidar porque mis ganas se inundaron del olor de tus axilas, y de tanta humedad, no me pude percatar del llanto propio. Olvidé que podía olvidar porque mi arrebato en el sudor de tu entrepierna se diluía, y de tanta quietud, no pude sentir la muerte del alma mía. Olvidé que podía olvidar porque en mis neuronas no había espacio para significar la vida sin la tuya, y de tanto pensar, se me olvidó la mía. Olvidé que podía olvidar porque contigo borré el pasado, y de tanto borrar, se me perdió el futuro. Deje de ser y sin ti no era, deje de sentir y muerto en vida bebía, la sangre de un corazón marchito que siempre creí lleno de vida. Y ahora te digo que olvidé que podía olvidar para perderme y despues reencontrarme, en el más cálido de los abrazos, con la más tierna sonrisa y diciéndolo me acaricio, como aquella mano gentil sobre mi rostro, y al hacerlo, sólo sé que yo existo.